Nuestro regreso a las aulas. Reflexión de Patty Zorrilla. Unoi.
05/10/2021

 

Nuestro regreso a las aulas. 

“En este regreso híbrido se han presentado muchos retos para las instituciones educativas y los docentes. Primero, transmitir confianza a las familias para que continuaran en nuestros proyectos educativos, que nos vieran como lo que en realidad somos, un equipo. Posteriormente, lograr gestionar a los estudiantes que les toca estar en aula, atender con calidad a los híbridos y a los virtuales ofreciéndoles un seguimiento adecuado requiere una planeación flexible, mucha coordinación, mucho manejo tecnológico, mucha creatividad pero, sobre todo, mucha energía!


Hacer y deshacer horarios; cambiar listas cada que una familia cambia de opinión y de modalidad; ajustar nuestras intervenciones en función a lo que nos arrojan los diagnósticos; cambiar de grupo; de “co-teacher”; recibir capacitación express porque, “una cosa es dominar el manual de la bicicleta y otra muy distinta andar en bicicleta”; contestar los miles de whastapps que si no estuvieran silenciados no nos dejarían dar clases; y muchas cosas más.


Los docentes, probablemente, estamos enfrentándonos al escenario más complejo de nuestra carrera. Por una parte, hacer que los protocolos se cumplan para garantizar la salud de todos y, por hacerlo, no hay una sola mañana que comience sin un reclamo o sin un enojo por parte de los padres que, irónicamente quieren que cuidemos mucho a sus hijos pero, consideran que las medidas que se siguen son exageradas cuando se trata de cumplirlas. 


Por otra parte, ahora no solo promovemos y facilitamos el aprendizaje sino que debemos aprender a recuperar nuestro bienestar para poder acompañar a nuestros niños y jóvenes emocionalmente pues ellos también sufrieron pérdidas. Así que si queremos que sigan aprendiendo primero necesitamos enseñarles a sanar sus heridas , a identificar sus emociones y a poner en marcha su resiliencia. Pero nadie puede dar lo que no tiene así es que el trabajo personal es otra de nuestras grandes tareas.

 

De la misma manera, los docentes debemos aprender a regularizar a los estudiantes sin dejar de avanzar y además, a diferente ritmo. Hoy toca poner a nuestros alumnos al corriente porque, aun cuando sus clases siguieron, muchos tenían en su cabeza miedo y preocupación y sabemos que así es imposible aprender!  La realidad es que hay un gran atraso pero, ¿qué creen? También hay que avanzar en el programa de este ciclo. ¿Se escucha complicado no?


Esas no son todas las complicaciones que vivimos en el día a día; lidiar con temas fuera de nuestro control como es el internet propio y el de casa; lograr que nuestro audio sea claro y fuerte a pesar de nuestros cubrebocas;  y por si fuera poco, aprender a acostumbrarnos a los ruidos de los pasillos, patios y avenidas pues trabajamos siempre con ventanas y puertas abiertas.


Surgen nuevos verbos en nuestras funciones. Priorizar contenidos; Diseñar intervenciones y recursos; Personalizar la atención brindada; Discriminar ruidos y voces; Interpretar miradas y silencios; Gestionar miedos y angustias; Contener sin abrazar y sin ser abrazados! Complacer a los padres y madres que, por un momento, han olvidado que todo esto es nuevo para todos. 


¡Uff, Cuánto desgaste! ¿Quién se iba a imaginar que la pandemia se pondría peor para nosotros? Lo bueno de todo esto es que, aunque cansados, roncos, con ojeras, con ansiedad y aveces desánimo; la posibilidad de volver a nuestras aulas, escuchar a los niños y jóvenes y vibrar con su energía, nos hace sentir plenos. Somos valientes por atrevernos a salir de nuestra “burbuja” para ayudarles a retomar su vida.  Sabemos que estas generaciones un día dirán… “Yo tuve una maestra o un maestro” y, por eso habrá valido la pena!”

Por cierto, un aplauso para mi equipo de docentes. Son los mejores ??????

Tomado de las reflexiones de Patty Zorrilla. Directora de Formación de Unoi. 

Más avisos

IBV en la Red